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Las personas 'trans' podrán cambiar de cárcel en Catalunya

15 de noviembre de 2019

La medida, pionera en España, mejora la atención al colectivo en los centros penitenciarios Entidades LGTBI lo ven como un gran paso, al que le deben de seguir más medidas

EL PERIODICO .- "Solo quería salir, estaba sola, y los hombres me miraban, me gritaban y hasta me decían que enseñara los pechos, era un sinvivir". Así es como Paula, una mujer transexual, recuerda el mes que estuvo internada en la prisión de Quatre Camins. Hace un mes logró cambiar al centro penitenciaro de mujeres de Wad Ras. El motivo, la nueva instrucción de la Conselleria de Justícia, que permite que las personas 'trans' puedan cambiar de cárcel, sin haber iniciado los trámites del cambio de nombre, ni operaciones, ni tan siquiera el proceso de hormonación.

Paula empezó a ser Paula cuando tenía 14 años, hace cinco. Fue entonces cuando se mostró al mundo como lo que se sentía, una mujer. Se empezó a hormonar, pidió para operarse los genitales, pero en todo este proceso cometió un delito que la llevó a la cárcel de Quatre Camins, en la Roca del Vallès. Un mes y medio en la cárcel fue suficiente. "Estaba en una zona de protegidos, me podía duchar sola y me llevaba bien con los compañeros de módulo pero me sentía muy sola, y como si fuera un caramelito para el resto de presos", relata.

Calani decidió dar el paso a los 16, y hace tres años que se empezó a hormonar. A los 25, hace medio año también tuvo que entrar en la cárcel, en Brians. Su problema era el aislamiento. "Era como volver a la adolescencia, no me sentía yo, todo era masculino y me sentía que me debía comportar como un hombre... ¡cuando no lo soy!". Su problema no era el contacto con el resto de internos, que considera "muy bueno", sino el hecho de perder su identidad otra vez. Las actividades "muy masculinas", la falta de cremas, el no poder maquillarse... "¡Me planchaba el pelo con la plancha de la ropa!".

Ahora luce el pelo liso, teñido de color rosa, lleva extensiones en las pestañas, se ha pintado los labios y lleva un bonito vestido. Y se la ve feliz, dentro de lo que supone perder la libertad. Hace poco menos de un mes ambas internas, que cumplen una medida cautelar, han podido dejar la cárcel de hombres donde las llevó el juez para poder ir a una cárcel de mujeres sin ni siquiera tener que cambiar su nombre ni haberse operado. Algo que también podrán pedir 14 presas más. El motivo, la nueva instrucción de la Generalitat, pionera en España, que también regula otros aspectos, como que a las mujeres 'trans' les cacheará una mujer, y a los hombres 'trans', un hombre.

Medida única en España

Hasta ahora, los jueces asignaban la cárcel a cada inerno en función del DNI, y un gran número de personas que no habían podido realizar el trámite, especialmente de orígen extranjero, se tenían que quedar en las cárceles asumiendo una identidad que no les tocaba. Una instrucción que el departamento de Justícia ha elaborado con el apoyo de la Conselleria d'Afers Socials. "Era nuestro deber, las personas transexuales tienen derechos que deben ser respetados", ha sentenciado el 'conseller' Chakir el Homrani, mientras que la titular de Justícia, Esther Capella, ha destacado el carácter "pionero" de la norma. Y es que hace años que la Ley Catalana contra la LGTBIfòbia, aprobada en 2014, pide cambios en las cárceles sobre el trato que recibe el colectivo.

"Esto no solo les ayudará en su paso por la cárcel, sino que facilitará también su reinserción en la sociedad", añadió el responsable de Relaciones Institucionales de Justícia, Miguel Ángel Esteban Rodríguez. Si entramos en detalle en el texto, las juntas de tratamiento son quienes decidirán y aprobarán el cambio de centro. El 'no' está asegurado para las personas que hayan cometido un delito de violencia de género o agresión sexual. Pero en algunos casos se puede encargar un seguimiento de al menos tres meses para validar la decisión.

Un primer paso, según las entidades

Y es esta letra pequeña la que no acaba de gustar a algunas entidades, como Acathi, de las pocas organizaciones LGTBI que colabora en las cárceles catalanas. "Es un paso importante de las instituciones penitenciarias, pero debemos avanzar más", señala el presidente de la entidad, Rodrigo Araneda. Él pide flexibilizar especialmente el rígido 'binarismo' del sistema pentitenciario, que dificulta la seguridad de muchas personas LGTBI.

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