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Casi 5.000 reclusos votaron el 28A, ¿cómo se vota en prisión?

21 de mayo de 2019

CASTILLA-LA MANCHA MEDIA.- En las pasadas elecciones del 28 de abril casi 5.000 presos solicitaron participar por correo. Es más del doble que en las elecciones de 2011 pero sigue existiendo poca intención de voto.

Más de un 1.300.000 personas solicitaron el voto por correo en las elecciones del 28 de abril. Entre ellas, 4.880 eran presos, sólo un 12% de los personas que se encuentran en prisión. La entrada en prisión no supone la pérdida del derecho a votar o sufragio activo, pero sí implica la privación del sufragio pasivo, es decir, presentarse a unas elecciones cuando hay sentencia en firme.

Sólo una condena firme impide la elección

Según, la profesora asociada de Derecho penal y penitenciario de la UCLM, Mª Pilar Marco Francia, los políticos del procés, al estar de forma preventiva pueden ejercer su derecho a sufragio activo y pasivo. Si estuvieran condenados, no podrían presentarse.

Pese al incremento de voto por correo de la población reclusa, la abstención sigue siendo muy elevada. Por Comunidades Autónomas, Andalucía está a la cabeza con 1.372 solicitudes de voto por correo. En Castilla-La Mancha, fueron 187. En Melilla, la cárcel con menor intención de voto, se registraron solo diez solicitudes. En estos momentos, hay 38.000 presos de nacionalidad española en las cárceles españolas.

Pocas solicitudes de presos

En estas elecciones que vienen ahora, tanto los ciudadanos extranjeros comunitarios que sí que pueden votar para las europeas, como los extranjeros que no sean comunitarios con acuerdo con España podrían votar para las locales, pero no han realizado las solicitudes pertinentes para poder ejercer su derecho al voto, y por tanto, no aparecen en el censo.

Este es el principal obstáculo: la dificultad para hacer gestiones desde prisión. Además no cuentan con acceso a la información electoral, y, por último, vivir entre muros, aleja física y emocionalmente de la sociedad. A cambio, se construye un sentimiento de desafección política que no puede meterse en un sobre.

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