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Los gastos de Instituciones Penitenciarias

Mantener a un preso en la cárcel es más caro que lo que cuesta un sueldo medio

8 de diciembre de 2017

El estado abona 1.806 euros al mes por cada interno en manutención, seguridad, medicamentos, etc.; de los casi 60.000 reclusos, apenas 12.000 realizan un trabajo remunerado en prisión

EL CONFIDENCIAL.COM – (ROBERTO BALLESTEROS Y DAVID FERNÁNDEZ).- La respuesta parlamentaria que dio el Gobierno el pasado 14 de noviembre a una pregunta planteada por el senador socialista Antonio Julián Rodríguez Esquerdo ha puesto sobre la mesa lo costoso que resulta para las arcas públicas el mantenimiento de los presos. En concreto, según explicó el Ejecutivo a raíz de la mencionada cuestión, un recluso cuesta 1.806 euros de media al estado español. En esa cifra van incluidos todos los gastos que el Ministerio del Interior tiene que desembolsar para que los internos duerman, coman y vivan en condiciones dignas. En concreto, por ejemplo, el concepto incluye la comida, el personal de la cárcel, la limpieza, el material que necesitan, etc.

La cantidad, multiplicada por la población reclusa total, que a fecha de septiembre del presente año ascendía a 59.609 internos, arroja un coste mensual global de 107 millones de euros, una partida en la que lógicamente también se incluyen los gastos médicos o el mantenimiento de las instalaciones e incluso el montante destinado a la seguridad de los inmuebles. Solo en comida, este 2017 la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias se ha gastado 3,69 euros por preso y día. No incluye, sin embargo, el coste de los presos catalanes, dado que las competencias en materia penitenciaria de esta comunidad están transferidas a la Generalitat.

Estos 1.806 euros son considerablemente superiores a los 1.175 euros brutos al mes, que es el sueldo más común que cobran los españoles, según revela el último dato publicado por la Encuesta Anual de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística, que se refiere a 2015. La cifra también es mayor que el denominado sueldo mediano, aquel que tiene el mismo número de personas cobrando menos que cobrando más, y que el organismo estadístico sitúa en 1.392,8 euros al mes. El denominado sueldo medio está, según el órgano que se consulte, rondando la mencionada cantidad que cuesta de media un preso o superándola ligeramente. El informe Adecco sobre Salarios 2017, por ejemplo, sitúa el salario medio en 1.636 euros mensuales por los 1.878 que refleja el INE con base en datos de 2016.

En este contexto, la senadora de PODEMOS Maribel Moral, por su parte, también ha recibido respuesta a sus múltiples preguntas sobre gasto en materia penitenciaria. En concreto, el Gobierno contestó a interrogantes planteados por ella que en las 82 prisiones dependientes de la Administración General del Estado había en diciembre de 2016 un total de 51.029 reclusos, cifra que el Ministerio eleva hasta 59.589 en el mismo momento temporal, de los que casi el 24% contaba con un trabajo remunerado. Es decir, que 12.238 internos tienen ingresos gracias a esos empleos que desempeñan en la cárcel, aunque solo 1.439 reclusos cobra más de 400 euros al mes gracias a estas labores. Más de la mitad, añadió el Gobierno en su respuesta, percibe menos de 200 euros al mes.

Instituciones Penitenciarias aprobó un baremo en 2015 para fijar el precio de las horas del trabajo remunerado en prisión. Según este cómputo, una hora se paga en prisión a 2,59 euros para el grupo uno (economato y actividades auxiliares); a entre 3,66 y 4,39 euros para el dos (confección, madera, artes gráficas, electricidad, panadería y otros); y a entre 3,77 y 4,51 el tres (mantenimiento, metálica y prestación de servicios).

El número de reclusos que se encuentran encerrados en las prisiones españolas ha descendido considerablemente en los siete últimos años. En diciembre del año pasado había 59.589 internos, según refleja el portal de estadísticas de Instituciones Penitenciarias, una cifra visiblemente inferior a los 76.079 presos que había en 2009, año que reflejó el récord de población reclusa de la historia reciente de España, uno de los países con menos criminalidad del mundo que tenía los centros a rebosar. Tras las reformas del Código Penal de 2010, que recortaron fundamentalmente las condenas contra los pequeños narcotraficantes, las cifras comenzaron a reducirse y desde entonces las instalaciones han perdido más de 16.000 reos.

A la modificación del Código Penal relativa a los narcos de poca monta se añade que el nuevo manual introdujo la posibilidad de sustituir la prisión por la expulsión del territorio nacional para aquellos condenados que provienen de fuera de España, lo que también ha ayudado a despejar las cárceles estos últimos años. Asimismo, los cambios introducidos en la Ley de Seguridad Vial también en 2010 permitieron a los jueces rebajar las penas en función de la gravedad del caso así como castigar con multas o trabajos en beneficios de la comunidad en lugar de prisión, una alternativa, por otro lado, también cada vez más frecuente en otros ámbitos penales, lo que igualmente ha influido en el descenso de la población reclusa.

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