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La relación padre-hijo como herramienta de reinserción en la prisión holandesa

11 de noviembre de 2017

La prisión de Leeuwarden ha creado un programa para que sus presos puedan interactuar, jugar o hacer las tareas con sus hijos, en persona y a través de internet. "Si el recluso sigue en contacto con su familia, mejora su reinserción, y afecta menos al desarrollo de sus hijos", ha explicado Anna Nijstad, directora de la prisión. Los presos serán elegidos para este plan después de una evaluación estricta y estarán bajo la supervisión de los servicios de libertad condicional. Tiene un doble objetivo: que los niños puedan seguir en contacto con sus padres y la mejora de la reinserción de los presos, puesto que la familia es un pilar fundamental

20 MINUTOS.ES – (AGENCIA EFE).- La prisión de Leeuwarden, en la región holandesa de Frisia, abre un ala especial para que sus presos puedan interactuar, jugar o hacer las tareas con sus hijos, en persona y a través de internet, para involucrar a la familia en la reinserción de los reclusos y reducir el impacto de la separación en los niños.

"Cuando se aleja a alguien de su trabajo, su familia y sus amigos, su vida se rompe con el paso de los años, y es más probable que vuelva a la vida delictiva."

"Si el recluso sigue en contacto con su familia, mejora su reinserción, y afecta menos al desarrollo de sus hijos", ha explicado Anna Nijstad, directora de la prisión.

Nijstad subraya que los padres presos que puedan "disfrutar" de este programa "lo harán siempre que eso sea bueno para el niño" y con el respaldo de las organizaciones involucradas.

Las nuevas instalaciones, que está previsto que se abran oficialmente en enero de 2018, consisten en una sala familiar donde los padres y los niños se puedan reunir, jugar o estudiar juntos sin supervisión de las cámaras de circuito cerrado y exentos de reglas como la distancia con sus visitantes, aunque con la vigilancia del personal penitenciario.

También podrán utilizar, por ejemplo, una tableta que la prisión pone a su disposición y así "poder leerle un cuento o darle las buenas noches" a sus hijos, indica la directora.

La prisión de Veenhuizen, en la misma región de Frisia, también se suma a esta idea.

Este programa surgió tras varios debates e investigaciones de diferentes instituciones, que incluyen la inspección, el comité de supervisión de los presos y en especial el ayuntamiento de Leeuwarden, que ha tenido un papel importante en el plan.

Los participantes solo podrán ser elegidos para este plan después de una evaluación estricta y estarán bajo la supervisión de los servicios de libertad condicional y las organizaciones sociales, como las de protección del menor.

"Solo será para los padres que estén realmente motivados y para los hijos que realmente quieran hablar con sus padres. Las personas peligrosas o problemáticas no podrán participar en este programa por las dificultades y riesgo que supone", agregó la directora.

Asimismo, las organizaciones involucradas en el plan ofrecerán cursos especiales a los padres para "aprender a lidiar con sus hijos", porque "tienen un papel muy importante en el desarrollo y educación" del niño y deben saber cómo felicitar un cumpleaños, cómo hablar de dinero, del respeto a las normas, etc.

La prisión tiene en cuenta que el ingreso en la cárcel de un padre "tiene una gran influencia en la educación de los hijos" porque su papel y su apoyo desaparecen de la crianza, afectando negativamente a los pequeños.

"La idea es que, a pesar de que un padre acabe en prisión para rendir cuentas por un delito, eso no debería hacer daño a los hijos ni a su desarrollo. Por eso, solo serán válidos los casos en los que estamos seguros de que es bueno para el niño", añade Nijstad.

El objetivo es doble: el interés del niño como punto central del programa, para que pueda seguir en contacto con su padre, pero también apostar por la mejor reinserción de los presos, puesto que la familia es "un pilar fundamental" en ese proceso.

Si un padre "se preocupa por el futuro de su hijo, también está trabajando en su propio futuro", afirma la directora.

Fortalecer el vínculo entre los niños y sus padres delincuentes es una forma potencialmente excelente de limitar la reincidencia, según el alcalde de Leeuwarden, Ferd Crone.

"Quizás la razón más importante para no reincidir es que los padres no quieran decepcionar otra vez a sus hijos y parejas", afirmó Crone.

Para el día a día, la prisión también dispondrá en las nuevas instalaciones de una especie de habitación aislada en la que unos 12 padres podrán compartir espacio, cocinar juntos, limpiar o hacer otras actividades, cuando no están en sus celdas.

En este centro penitenciario de Leeuwarden hay en la actualidad un total de 248 presos, de los cuales solo un 5% son mujeres.

En estos momentos, alrededor de 20 padres participan en este proyecto en fase experimental que durará hasta finales de año.

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