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Los presos más ancianos que habitan las celdas de Asturias

29 de octubre de 2017

Dieciséis hombres, con edades comprendidas entre 70 y 82 años, están actualmente ingresados en la cárcel asturiana. Violencia de género y asesinatos son los delitos más comunes entre los reclusos más longevos

LA VOZ DE ASTURIAS.ES – (PILAR CAMPO, OVIEDO).- Por su avanzada edad, podría chocar que estuvieran compartiendo una celda o un módulo en una cárcel, pero la gravedad de la tipología delictiva que les ha conducido hasta el Centro Penitenciario de Asturias no tiene concordancia alguna con la fecha de nacimiento que aparece reflejada en sus carnets de identidad. Son los internos que tienen una horquilla de edad comprendida entre 70 y 82 años. Es un colectivo, integrado actualmente por 16 hombres, donde, salvo en un caso que es preventivo, el resto de reclusos son penados y cumplen una condena por delitos que abarcan desde la violencia de género hasta el asesinato.

La tipología delictiva

No tienen una apariencia física de fragilidad, ni tampoco responden al perfil de delincuentes curtidos en la multirreincidencia. Son presos que, en su mayoría, han cometido el delito inmersos en la etapa de la tercera edad, con arraigo familiar, pero que en un alto porcentaje ha delinquido en momentos de arrebato por problemas de lindes con vecinos o no han asimilado rupturas conyugales llegando a hacer suya  la machista frase de «o mía o de nadie». En estos casos, suelen ser crímenes contra sus parejas o cónyuges. Los psicólogos coinciden en que la reincidencia en este tipo de reclusos es escasa. «Lamentablemente todavía hay personas que, a estas edades, piensan erróneamente que la mujer es de su propiedad y creen que tienen derecho sobre ellas», explican.

Los delitos que les han convertido en inquilinos de una de las celdas de la cárcel asturiana son variados. De estos 16 internos, ocho cumplen condenas por delitos relacionados con la violencia de género, dos por agresión sexual grave, cuatro por asesinatos de vecinos o por disputas de lindes  y otros dos por lesiones. De los ocho que cumplen condena por violencia de género, tres son por asesinato y los otros cinco por delitos de maltrato habitual de género.

Enfermedades asociadas a la edad

La mitad de los internos más longevos con que cuenta la prisión asturiana ya cometió el delito siendo mayor, e ingresó en el centro entre el año pasado y este año. «Hay todavía la falsa idea de que si tienen 70 años no entran en prisión, pero eso es un mito», señalan fuentes penitenciarias que reconocen que, generalmente, no suele ser un colectivo especialmente conflictivo. La mayoría están ingresados en la Enfermería, en una Unidad Terapéutica y Educativa (UTE) o en un módulo de respeto.

Su edad es clave a la hora de calcular si llegarán a cumplir íntegramente las penas a las que han sido condenados. Algunos de estos internos saldarán las cuentas con la administración de Justicia en el año 2035. Hay un interno que, por acumulación, tiene que cumplir 47 años de condena por tres asesinatos. Se trata de penas de larga duración que, en algunas situaciones, debido a su longevidad, difícilmente cumplirán.  En otros casos, si la pena a cumplir es más corta, es más factible que puedan reinsertarse de nuevo en la sociedad. Así, por ejemplo, el recluso más mayor tiene 82 años y está condenado por violencia de género habitual a una pena de un año y nueve meses.

Tanto el equipo directivo del Centro Penitenciario de Asturias como la juez de Vigilancia Penitenciaria están especialmente atentos a la evolución de este tipo de internos y especialmente a la hora de conceder los permisos penitenciarios se tiene en cuenta si llevan cumplida una cuarta parte de la pena. «Son casos especiales por la edad, porque si no se les concede un permiso no saldrían nunca, aunque está claro que tienen que cumplir los requisitos exigidos», comentan fuentes penitenciarias.

El arraigo familiar

El equipo de tratamiento de la prisión valora los casos en los que procede otorgar la libertad condicional de oficio por razón de la edad. «Está previsto en el Código Penal que la persona que tenga 70 años o los cumpla durante el período de la condena se valore si procede o no la libertad condicional que normalmente va asociado por enfermedad», indican las mismas fuentes. Hay enfermedades físicas que sí están asociadas a la edad, pero, contrariamente a lo que ocurre con otros presos más jóvenes, las visitas al hospital de estos internos más longevos no son tan frecuentes.

La mayoría de estos reclusos tiene fuerte arraigo y apoyo familiar. Pese a la gravedad de los delitos que les ha llevado a la cárcel y a que en ocasiones las víctimas han sido sus propias esposas, sus hijos no les han apartado de sus vidas y han acabado reconciliándose con ellos y visitándoles en la  prisión. Incluso se han registrado casos de hijos que se han hecho cargo de sus padres condenados por casos de violencia de género cuando han accedido a la libertad condicional.

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