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«Miro la puerta todo el tiempo. Vivo obsesionado con los abusos que sufrimos en Perú, en la cárcel»

7 de octubre de 2017

ABC.ES – (J. G. STEGMANN y ÉRIKA MONTAÑÉS).- Jorge, Pedro y Rafael son tres españoles que cumplieron condena en Perú por tráfico de drogas. Sus vidas en el penal Sarita Colonia no valían nada. «Han muerto españoles ahorcados, otros por enfermedades. Nosotros somos como la gallina de los huevos de oro para los presidiarios peruanos porque recibimos dinero de la Embajada española (60 euros), y allí dentro, te sacan un cuchillo y te matan por cinco soles (1,30 euros)», cuenta Rafael (nombre ficticio). En Sarita Colonia el dinero circula para comprar droga, pero también para conseguir camas, colchones, o incluso el pan necesario para acompañar los tres trozos de mortadela que les dan para desayunar. «En la cárcel se paga por todo, incluso por seguir con vida», denuncia Rafael.

Estos tres expresidiarios regresaron el pasado viernes 29 de septiembre a España, en la que fue la mayor repatriación de presos que se haya hecho hasta la fecha por nuestro país. Un avión partió de Lima y trasladó a 67 ciudadanos españoles (32 continuarán cumpliendo condena y 35, ya en libertad, se encuentran en una situación precaria). El traslado se hizo en el marco del Convenio de Traslado de Personas Condenadas existente entre Perú y España (nuestro país tiene acuerdos de este tipo con 35 países).

La Fundación +34 se dedica desde hace tres años a mediar en la situación de esos reos y propiciar su repatriación a España de la mano del Gobierno. «El nombre +34 surgió de una presa valenciana que nos dijo un día que lo que laa levantarse por la mañana era marcar desde la cárcel el prefijo +34, que es el que se usa para llamar desde fuera a España», dice a ABC Javier Casado, presidente de la ONG.«La cuarta mayor ciudad de España no es Sevilla, son los 850.000 compatriotas que tenemos fuera del país», señala Casado. De esa cifra, hay 1.328 españoles presos repartidos en los cinco continentes, de acuerdo con los datos de la Fundación +34. Según el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación el número de presos en el extranjero es de 1.188 (el país que mayor concentra es Francia con 181, seguido de Perú, con 138, Alemania con 98, Portugal con 93 y Marruecos con 77). «Contabilizamos a aquellos que piden ayuda consular. No todo el mundo lo hace porque no quieren que sus familias conozcan su situación», explican fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores.

A la violencia en los penales se suman las terribles condiciones de hacinamiento en que viven los presos: cárceles para 1.000 donde meten a 5.000, celdas para 2 donde conviven 26, colchones donde duermen tres, presos durmiendo en escaleras o pasillos. Miembros de Exteriores y el presidente de la Fundación +34 viajaron en el avión que trajo a «casa» a los presos españoles. Entre ellos, había 7 menores, como el hijo de Jorge, que prefiere refugiarse en un nombre ficticio. Han podido salir del infierno y la vida les da una segunda oportunidad. Lo que se preguntan todos es si realmente podrán reinsertarse de nuevo en la sociedad. (…)

 

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