
22 de enero de 2010
El preso de 53 años murió en la enfermería en circunstancias todavía sin esclarecer. La asociación Salhaketa denuncia la falta de información facilitada por el centro y la negación del director a atenderles.
NOTICIAS DE ALAVA (IRATXE AGUINACO).- La cárcel de Nanclares se tiñó de luto de nuevo el pasado martes cuando un recluso de 53 años apareció muerto en el centro penitenciario sin que todavía se hayan podido descubrir las causas de la defunción. Una información que se exige desde el colectivo en favor de los presos Salhaketa para poder dar "más transparencia" a tan desgraciado incidente. Según asegura la asociación y en base a datos extraoficiales, estos hechos ocurrieron en la enfermería del penal.
El preso, F.J.V. de 53 años, llevaba tiempo internado y se encontraba muy cerca de obtener la libertad ya que tan sólo le restaban 16 meses para cumplir su condena. Aunque algunos indicios apuntan a que la causa de la muerte podría ser el suicidio, lo cierto es que la falta de detalles no permite aún asegurar cómo sucedieron los hechos.
Precisamente por esta circunstancia, Salhaketa exigió ayer que se informe sobre lo ocurrido para que haya más claridad en este tipo de casos. Y es que el colectivo denunció la falta de colaboración de la institución penitenciaria cuando, tras ponerse en contacto con el penal para solicitar datos oficiales, se le comunicó que el director estaba reunido y no les podía atender. "Lo que resulta más grave es la política de ocultamiento y retraso en la información pública sobre esta muerte y la nula iniciativa de actuación por parte de las autoridades judiciales competentes para esclarecer las circunstancias de estas muertes por causas no naturales. Esta situación es inaceptable", reivindicó la asociación.
Así las cosas, la muerte de F.J.V. supone una nueva incorporación a la lista negra de la cárcel de Nanclares en los últimos años. Una triste realidad que desde Salhaketa aseguran podría verse muy reducida "con la aplicación estricta de la actual legalidad vigente".
Desde 2004 se han registrado 17 muertes por causas no naturales en la prisión alavesa. Muchas de ellas coincidiendo con el final y el principio del año, cuando muchos reclusos caen en depresiones debido a la cercanía de las épocas festivas, que les llevan a tomar medidas desesperadas. Una cifra que este colectivo asegura podría ser mayor si se sumaran las personas que son trasladadas porque presentan riesgo de suicidio o porque están en estados muy avanzados de una
enfermedad.
Así las cosas, en 2004 se registraron dos defunciones -una por ahorcamiento y otra tras aparecer un preso muerto en la cama-, mientras que 2005 se convirtió en un año negro. Hasta cinco reclusos perdieron la vida por diversas causas, tres de ellas tras ahorcarse. Por último, entre 2006 y 2008 se ha seguido una línea regular en la que ha habido que lamentar la muerte de tres personas en 2006 -ahorcado, muerto en el hospital y fallecido por infarto-, dos en 2007 -uno ahorcado y otro por causas desconocidas- y otras tres en 2008 -uno ahorcado y los otros dos aún pendientes de autopsia-.
El pasado ejercicio se convirtió en uno de los mejores de este oscuro capítulo ya que falleció un preso, mientras que este año ya hay que lamentar la primera defunción.
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