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Albert Batlle: ´Nuestro Código Penal es uno de los más duros de Europa´

9 de junio de 2009

El secretario de Servicios Penitenciarios, Rehabilitación y Justicia Juvenil señaló días atrás en las XVIII Jornadas de Magistrados de Vigilancia Penitenciaria que hay que fomentar medidas alternativas a la prisión

LA PROVINCIA - DIARIO DE LAS PALMAS (LOURDES S. VILLACASTÍN).-

* En las Jornadas se ha planteado que uno de los problemas más graves que tiene el sistema penitenciario es la masificación. ¿Cataluña tiene el mismo panorama?

Sí, la administración penitenciaria catalana es más pequeña pero tenemos problemas muy parecidos. La obsolescencia de nuestros centros y el incremento continuado de la población reclusa. En la actualidad, tenemos en marcha un plan de equipamientos penitenciarios que nos permitirá modernizar las instalaciones y dotarnos de las plazas necesarias para hacer frente a la masificación. Cerraremos seis centros que ya están antiguos y obsoletos.

* Criticaban que se está olvidando el papel de reinserción social que tienen las prisiones. ¿A qué se debe?

No, las cárceles hacen esta función. Lo que creemos es que las modificaciones legislativas y, sobre todo, la presión en los últimos años de la opinión pública, va en un sentido contrario. La Constitución dice que las penas privativas de libertad deben ir orientadas a procesos de reeducación y resocialización. Por tanto, se parte de que una parte del hecho delictivo corresponde a déficit estructurales muy importantes de nuestra sociedad. La política penitenciaria es una política social. Pero es una política sustitutiva del fracaso de otras políticas sociales.

Cuando se fracasa en materia de educación, de juventud, de sanidad, de inmigración, pues una parte de este fracaso se aboca a procesos de marginalidad que desembocan en hechos delictivos. Por tanto, hay que ir también a las raíces de esta marginalidad y a un proceso de reinserción. Esto va a en dirección contraria a lo que se ha producido. Nuestro Código Penal es uno de los más duros de nuestro entorno y la demostración es que España se ha convertido en uno de los países más penitenciaristas de Europa. En cambio, no es un país más inseguro. Las estadísticas respecto a delitos graves, contra la vida, contra la libertad sexual, demuestran que España es un país seguro, pero en cambio tenemos mucha más población reclusa que otros países de nuestro entorno. Por tanto, hay que alertar sobre lo que alguien ha llamado populismo punitivo. Es decir, legislar a golpe de noticias de prensa, de hechos puntuales que se producen; que pueden ser especialmente graves. La solución no viene porque tengamos que hacer una modificación del Código Penal como se ha venido produciendo desde 1995. La prisión ha de ser el último recurso y, en cambio, lo estamos utilizando de un modo frívolo.

* Esa legislación a golpe de hechos puntuales de la que habla ¿se refiere a delitos de violencia de género y agresión sexual?

España ha tenido veinte modificaciones del Código Penal desde su reforma en 1995 y, si miramos en las fechas en las que se han producido, veremos que muchas de ellas son consecuencia de la alarma social generada por determinados tipos de delitos. Vamos a combatir ese delito pero mi pregunta es ¿el Código que tenemos nos sirve o no?. Yo creo que sí. A veces, hemos hecho modificaciones para crear tipos delictivos que de hecho ya existían. Y después ha habido también un endurecimiento de las penas, que es el origen de la masificación. No se trata sólo de la gente que entra en prisión sino del tiempo que pasa en ella. El Consejo europeo considera que una condena larga es cualquier condena superior a cinco años. En Cataluña, la media es superior a los ocho años. Luego estamos ante un problema grave. Si tenemos en cuenta además que más del 70% de los delitos son contra la propiedad y contra la salud pública. Es decir, delitos que corresponden a déficit estructurales importantes, pues estamos yendo a la hiperpenalización de delitos que debían ser tratados de otra manera. Trabajos para la comunidad, medidas alternativas para esta pequeña delincuencia y, sobre todo, destinar recursos a programas educativos y formativos que impidieran que una parte importante de la población, en riesgo de exclusión, acaben excluidos por un delito.

* ¿Una política de reinserción implicaría más trabajo para la Justicia, no? Parece más fácil ingresar a un preso y que cumpla la condena

Sí, pero hay tema que nos afecta como sociedad y es que la política penitenciaria es una política social de responsabilidad compartida. Preocupémonos más en socializar a las personas porque muy probablemente reduciremos los ingresos en prisión. Y acompañemos a los presos a que se reinserten en la sociedad.

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