
2 de junio de 2009
El único tribunal de este tipo en Euskadi se ubica en Vizcaya, la provincia con menor población reclusa
EL CORREO DIGITAL (MARÍA REGO).- El mapa de la población reclusa dibuja una situación muy diferente en las tres provincias vascas. Cinco de cada diez ciudadanos en prisión se encuentran hoy en Nanclares de la Oca, mientras que la otra mitad se reparte entre los centros penitenciarios de Vizcaya y Guipúzcoa. «Y la construcción de la nueva cárcel -en el antiguo polvorín de Zaballa y prevista para el año 2011- aumentará la proporción en Álava», advierte Josu Izaguirre, fiscal jefe de Vitoria. El proyecto pone de manifiesto, a su juicio, una serie de necesidades, como «la creación de un Juzgado de Vigilancia Penitenciaria» en el territorio para resolver todas las cuestiones relacionadas con las penas impuestas a los presos.
«La justicia es un servicio público y debe estar más cerca del justiciado», explica. En la actualidad, sin embargo, la premisa no se cumple. El único tribunal de este tipo existente en Euskadi se encuentra en Bilbao, que cerró el pasado ejercicio con 385 encarcelados en su prisión de Basauri. En Nanclares de la Oca, casi 680 de sus camas estaban ocupadas al final del mismo periodo. «Crear este juzgado en Vitoria responde a una justificación puramente cuantitativa. Aquí hay muchos presos y va a haber muchos más, podríamos llegar al 70% u 80% de la población -el nuevo centro contará con espacio para 850- reclusa total», aclara Izaguirre tal como ya señaló en la última memoria anual de la Fiscalía. Se trata de «una necesidad» basada en «cifras objetivas», recalca.
Pero parece que hay más razones para reclamar un tribunal con estas características en Álava y conservar, además, el que ya existe en la capital vizcaína. La «proximidad» es una de ellas. «Que el juzgado tenga una sola sede y se tomen allí todas las decisiones da lugar a determinadas disfunciones», argumenta. Abrir este órgano en Vitoria permitiría, pues, liberar a Bilbao de una importante carga de trabajo y ayudaría a gestionar mejor ciertas resoluciones sobre los reclusos de Nanclares. «Se mejoraría la prestación del servicio», apunta Izaguirre como principal beneficio.
FUNCIONES
Y es que el único Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de Euskadi recibe a diario numerosas peticiones. Los magistrados que trabajan para este órgano se encargan de asuntos tan dispares como la gestión de las propuestas de libertad condicional, la resolución de las reclamaciones formuladas por los internos sobre las sanciones o la organización de visitas a las diferentes cárceles, entre otros. Cualquier decisión relacionada con «la ejecución de una pena privativa de libertad» pasará por este tribunal.
El fiscal recuerda, además, que la sede de este juzgado en Bilbao quedó constituida «en los años 80» y más de dos décadas después, a pesar del incremento del número de presos, en especial en Nanclares, se mantiene el mismo esquema. «Es una reclamación histórica», concluye.
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