Skip navigation.

M.I. Colegio de Abogados de PamplonaM.I. Colegio de Abogados de Pamplona
M.I. Colegio de Abogados de Pamplona

 
Derecho penitenciario
Bibliografía Centros penitenciarios Enlaces
La WebPresentaciónNormativaJurisprudenciaOrganismos internacionalesDoctrinaEncuentrosNoticias
Derecho Penitenciario > Noticias

Noticias

50 agresores sexuales se someten en Pereiro de Aguiar a una terapia que inhibe su conducta

10 de mayo de 2009

Doce reclusos se someten a este tratamiento que lleva siete años en marcha en la cárcel ourensana.

EL FARO DE VIGO (PATRICIA TORRES).- Más de medio centenar de reclusos condenados por delitos de agresión o abusos sexuales completaron con éxito en los últimos siete años un programa terapéutico de carácter voluntario en el centro penitenciario de Pereiro de Aguiar. Según sus responsables, gracias a este programa, que dura año y medio, “la reinserción social ha sido completa y no se conoce ningún caso en el que volvieran a reincidir”, afirma el subdirector de tratamiento general y psicólogo, Manuel Antonio García.

Una docena de internos con edades comprendidas entre los 24 y los 62 años se someten actualmente al programa, denominado “Control de agresión sexual”, que aunque en Ourense se aplica desde el año 2002, en España se desarrolla desde 1996.

“Por norma general “, añade García, “sólo el 20 por ciento de los presos de esta categoría vuelven a cometer los hechos y el 80 por ciento no, una tasa muy inferior a la de otros delitos como los robos”.

Según precisó, la educadora penitenciaria del programa, Concha Rey, antes de poder iniciarse en este programa “al interno se le hace una entrevista para evaluarlo y en la que tiene que asumir el delito, porque si no lo reconoce ya no se puede trabajar con él”.

“Además”, añade Rey, “tiene que encontrarse entre los tres y cuatro últimos años de su condena para alcanzar la libertad condicional, y lo que tienen que tener claro es que se trata de tratamiento puro y duro, sin beneficios penitenciarios, es decir sin permisos, ni terceros grados”.

Por su parte, García recuerda “que es requisito indispensable para poder solicitar la libertad condicional haber realizado algún programa”.

Otro de los puntos que tienen que cumplir los internos que participan en este programa, según explica Concha Rey, “es saber leer y escribir, dado que en el centro penitenciario un 5 por ciento de los reclusos no tienen esta capacidad”.

El subdirector del programa explica que “el porcentaje de personas que se encuentran en la cárcel cumpliendo condena por agresión sexual es muy pequeño”, puesto que apenas alcanzan el uno por ciento.

La mayoría de los reclusos condenados por agresión sexual, coinciden Rey y García, son varones con un déficit de comportamiento, en su conducta sexual y a nivel de pensamiento. En caso de los abusos, estos se dirigen a menores, normalmente niñas, en algunos casos niños, y los agresores suelen ser personas del entorno familiar, como padres o amigos o vecinos.

“Pero además se repiten conductas, porque son habituales en su infancia abusos sexuales y malos tratos, familias desestructuradas con alcoholismo de por medio, aunque también hay casos en los que provienen de las que son normales y lo hacen igual”, añade el subdirector de tratamiento.

El trabajo que se realiza para mejorar el comportamiento sexual se centra, según Manuel García, en “hacerles entender que en el caso de los menores se centran en objetos sexuales inaceptables, mientras que en las violaciones a mujeres adultas, lo que no es correcto es el modo de acceso, porque usan la violencia para llegar a ella”.

En el caso de la conducta social, lo que se busca según la educadora “es que sean empáticos con la víctima, que se pongan en su lugar, porque ellos tienen la sensación de que lo que hacen a las víctimas les gusta también a ellas”.

DISTORSIONES COGNITIVAS

En el aspecto del pensamiento, Manuel García afirma que “la inmensa mayoría de las personas que cometen este tipo de delitos sufren distorsiones cognitivas, en algunos casos se manifiestan en que piensan que la esposa está para complacer al marido y en otros casos creen que si una mujer va vestida de determinada manera es porque pide alguna relación sexual o lo que ellos dicen que va provocando”.

En el caso de los niños, ellos creen que cuando “uno acepta una relación, porque se gana su confianza mediante juegos o estrategias, tienen derechos cuando realmente es totalmente ilícito porque ellos no tienen capacidad para decidir”.

Cuando finaliza el programa, según Manuel García, “aumenta la probabilidad de que los internos que participaron en él piensen en el suicidio, porque le acabas de hacer ver que lo que hicieron fue un error y que estaban equivocados y se siente mal, pero hay que encaminarlos para que entiendan que pueden mantener relaciones sexuales pero claro, consentidas”.

© M. I. Colegio de Abogados de Pamplona - Iruñeko Abokatuen Elkargo T. Arg. - Avenida del Ejército, 2 - Planta 10ª, 31002 Pamplona