Skip navigation.

M.I. Colegio de Abogados de PamplonaM.I. Colegio de Abogados de Pamplona
M.I. Colegio de Abogados de Pamplona

 
Derecho penitenciario
Bibliografía Centros penitenciarios Enlaces
La WebPresentaciónNormativaJurisprudenciaOrganismos internacionalesDoctrinaEncuentrosNoticias
Derecho Penitenciario > Noticias

Noticias

Presos que defienden a presos: reseña del nuevo libro de Mumia Abu-Jamal

3 de mayo de 2009

El sexto libro escrito por Mumia Abu-Jamal se publica justamente en el momento cuando la Suprema Corte de Estados Unidos le avienta la puerta en la cara y la campaña para ejecutarlo se renueva.

KAOS EN LA RED (CAROLINA SALDAÑA).- “Sólo quiero contar una historia que nunca se ha contado,” dice Mumia Abu-Jamal sobre su nuevo libro Jailhouse Lawyers: Prisoners Defending Prisoners v. the U.S.A. (Abogados desde la cárcel: presos que defienden a presos vs. Estados Unidos), City Lights Books, 2009.

El sexto libro escrito por Mumia Abu-Jamal desde el corredor de la muerte se publica justamente en el momento cuando la Suprema Corte de Estados Unidos le avienta la puerta en la cara y la campaña para ejecutarlo se renueva. Es presentado el 24 de abril en Filadelfia, Nueva York, Oakland, Detroit, Boston, Houston, Portland, Los Ángeles, Seattle, Olympia, Baltimore y Washington D.C., para festejar su cumpleaños y abrir una nueva etapa en la batalla por su vida y libertad.

(Vean: Universal African Dance & Drum Ensemble en el evento de Filadelfia, video hecho por Fatirah http://www.youtube.com/watch?v=6fyKTmH4A8E)

Nos dice que hay decenas de miles de jailhouse lawyers en las cárceles de Estados Unidos. Poco conocidos en el mundo fuera de los muros, son hombres y mujeres que litigan sus propios casos, defienden a otros presos o levantan demandas para efectuar cambios en las condiciones de las prisiones. Con agudeza, respeto, empatía y humor, Mumia presenta las palabras y vivencias de una treintena de ellos, algunos que él ha conocido personalmente en las prisiones de Pensilvania y otros que le han enviado cartas o respuestas a sus encuestas. La mayoría batallan en terreno ajeno porque no tenían estudios formales en derecho antes de ingresar a la prisión; son autodidactas y han aprendido la ley bajo el tutelaje de otros presos con más experiencia.

Dice Mumia: “No se han olvidado pelear. No se han olvidado resistir. No se han olvidado ayudar a los demás, en muchos casos las personas más indefensas. Y no se han olvidado ganar....Algunas de estas personas han salvado las vidas de otras, literalmente. Otras han cambiado las reglas del juego”. Para agradecerles sus servicios en proteger la Constitución, las autoridades suelen castigar a estos abogados más que a cualquier otro grupo de presos.

En este libro, conocemos a Steve Evans, quien estudió el derecho por su cuenta y enseñó a muchos otros presos cómo litigar un caso – a todos menos los soplones y violadores de niños. Su alumno Warren Henderson tuvo que aprender a leer en prisión antes de estudiar el derecho, pero tan grande era su pasión para la lectura que robó cientos de libros para realizar su sueño de organizar una biblioteca en su barrio al salir de prisión, y en varias ocasiones tuvo éxito en defenderse. Midge DeLuca, quien padecía el cáncer, decidió ayudar a las otras presas enfermas después de leer la línea de su poeta favorita Audre Lorde: “Sólo nuestros silencios nos lastimarán”.

También conocemos a varios rebeldes, revolucionarios y presos políticos, inclusive los integrantes y simpatizantes de la organización MOVE, quienes desafiaron la autoridad de las cortes rotundamente en una larga serie de juicios; Rashaan Brooks-Bey, organizador de huelgas y otras acciones por los derechos de presos, quien junto con sus compañeros Russell Maroon Shoatz, Robert Joyner y Kareem Howard, solía enfrentar al juez directamente y exigía el encarcelamiento de los policías; Martin Sostre, el legendario organizador de la librería Afro-Asiático en Buffalo, NY, quien influyó en el pensamiento de muchos otros presos; Iron Thunderhorse, organizador por los derechos de presos, ahora legalmente ciego; y Ed Mead, originalmente un preso social que se volvió activista por los derechos de presos, después integrante de la Brigada George Jackson y co fundador de Prison Legal News.

Ante el desprecio de los jueces y fiscales, la extrema falta de recursos, y la apatía pública, los abogados desde la cárcel frecuentemente pierden sus casos, pero también han ganado unas impresionantes victorias.

-- En el estado de Pensilvania, Richard Mayberry empezó sus batallas para auto-representarse a mediados de los años ’60 y a pesar de duros castigos en el hoyo, quitó unos obstáculos para hacerlo. También ganó una demanda en 1978, que resultó en drásticos cambios en las prisiones de varios estados en el terreno de salud, hacinamiento y castigos tales como las “jaulas de vidrio”, entre muchas otras cosas.

-- En 1971, David Ruiz levantó una demanda contra el sistema carcelario del estado de Tejas, operado como una plantación de esclavos, la cual resultó en extensas reformas ordenadas por el juez William Wayne Justice.

-- En Pensilvania a principio de los años ‘80, una demanda presentada por Rashaan Brooks-Bey de parte de todos los presos logró que una unidad represiva fuera cerrada en la prisión de Pittsburgh. Los presos ganaron dos horas de ejercicio al aire libre en lugar de quince minutos, servicio de lavandería, tapaderas para las charolas de comida, y una prohibición a la práctica de desnudarlos cuatro veces cada vez que recibieran visitas.

-- En el estado de California, Jane Dorotik entabla apelaciones que han resultado en la libertad de un buen número de mujeres falsamente encarceladas en el penal Chowchilla. Su trabajo está destacado en un capítulo dedicado al trabajo de varias presas abogadas ante el tremendo aumento en el encarcelamiento de mujeres-- 300% en años recientes.

-- Barry “Running Bear” Gibbs (el Oso) logró que su propia sentencia de muerte fuera revocada igual que las de otros dos presos. Se acuerda de como se sentía cuando uno de los jóvenes le gritó las buenas noticias. Dice el Oso: “Salvarle la vida a alguien por medio de tinta y papel es una experiencia grata e inolvidable”.

-- La vergonzosa condena de 9 integrantes de la organización MOVE a desde 30 a 100 años en prisión en 1978, fue seguida por una asombrosa victoria para la organización en 1981, cuando Mo y John África se defendieron con éxito contra cargos de acopio de armas y explosivos. Sus tácticas poco comunes incluyeron un citatorio a sus 9 compañeros encarcelados para dar testimonio sobre los propósitos de su lucha, el buen carácter de John África y la traición de los testigos de cargo, más un discurso final de John África sobre la sobrevivencia del planeta. El jurado, con lágrimas en los ojos, los exoneró completamente.

--Unos meses después, el simpatizante de MOVE Abdul Jon logró la revocación temporal de cargos de agresión con lesiones contra él, Jeanette y Theresa África cuando fueron ellos los que sufrieron una golpiza brutal por la policía. Sus argumentos sencillos y lógicos hacen risibles los altisonantes (y falsos) argumentos de la fiscalía.

Aunque fuera una victoria menor, dice Mumia, da el sabor de la larga serie de procesos contra MOVE.

Mumia señala la ironía de que aunque John África fue absuelto por un jurado del acopio de armas y explosivos, él fue asesinado el 13 de mayo de 1985, junto con Theresa África y otros 9 integrantes de MOVE con explosivos obtenidos ilegalmente del gobierno de Estados Unidos para bombardear la casa colectiva de MOVE. Sin embargo, ningún agente local o federal fue enjuiciado por el crimen. La única persona acusada, enjuiciada y condenada a 7 años por “incitar un motín” fue Ramona África, quien “se atrevió a sobrevivir la matanza.” De no haber manejado su propio caso, ella probablemente hubiera pasado muchos años más en la cárcel, dadas todas las acusaciones iniciales en su contra.

(...) REPORTAJE COMPLETO EN ARCHIVO PDF ADJUNTO

Más información

© M. I. Colegio de Abogados de Pamplona - Iruñeko Abokatuen Elkargo T. Arg. - Avenida del Ejército, 2 - Planta 10ª, 31002 Pamplona