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Prisiones francesas: la vergüenza de la República

2 de abril de 2009

RADIO FRANCE INTERNATIONAL (ESCARLATA SÁNCHEZ).- Ya no es un secreto para nadie: las condiciones de las cárceles en Francia son deplorables. El Observatorio Internacional de Prisiones (OIP) destaca en un reciente informe los problemas de superpoblación, hacinamiento, promiscuidad, violencia, degradación de las condiciones sanitarias y un aumento permanente de los suicidios: “En las prisiones hay un índice de ocupación que puede llegar a un 300% de su capacidad.”

El médico psiquiatra Bernardo Squiavetta, que trabaja en la cárcel de Villepinte, precisa: “Hay suicidios debidos a enfermedades psicóticas que por lo general no han sido detectadas como tales. Una vez pedí la hospitalización de un preso en urgencia y lo rehusaron porque no había lugar. Hay prisioneros que pasan muchos meses sin tener sus gafas. El estado de los dientes de muchos prisioneros es deplorable. Hay personas con sífilis, con parásitos intestinales, con sarna, con piojos, y también los hay que llegan a la cárcel en estado psicótico avanzado.”

Frente a la gravedad del problema, se encuentra en estudio en Francia la reforma de la Ley Penitenciaria, la cual plantea entre otros aspectos, la implantación de la celda individual, la creación de hospitales psiquiátricos de alta seguridad, la posibilidad de acceso al teléfono de todas las personas detenidas y la extensión del brazalete electrónico como alternativa a la cárcel. Esta reforma no satisface, sin embargo, a François Bes, del OIP, porque se ha planteado cinco años de prórroga para la celda individual, se incluyen restricciones de derechos fundamentales, como la posibilidad de proceder a exploraciones de cavidades internas, vaginales o rectales, si la administración lo considera necesario y porque se establece la obligación de tener una actividad cuando quienes quieren trabajar no lo consiguen porque no hay suficiente trabajo.

El filósofo y psicoanalista Miguel Benasayag fue militante político en argentina, estuvo preso y fue torturado. Luego, ya en Francia, se doctoró con un trabajo titulado Psicopatología de la cárcel y ha organizado talleres de filosofía para presos. En su libro Utopía y libertad aborda el tema de la prisión en Francia calificándola de lugar de no derecho, donde prima la ley del más fuerte y no se aplican las leyes de la República. “Lo que está preso detrás de los muros y las rejas es la pobreza y es la economía paralela ligada al tráfico de drogas”, dice Benasayag antes de señalar que “la opinión pública debe comprender que así como se trata a los presos también se les trata a ellos. Como diría Dante: ‘tú que entras aquí abandona toda esperanza’. Mientras la cárcel sea eso, es un fracaso para la sociedad. Las personas que están en la cárcel sufren tal violencia y tal injusticia, a lo cual se suma al salir la casi imposibilidad de reinserción, lo cual hace que la cárcel no tenga ningún valor esencial. La estructura misma de la cárcel rompe a la persona y rota, cuando sale, seguirá delinquiendo o habrá reforzado un odio total hacia la sociedad.”

François Bes concluye: “sabemos que el índice de reincidencia es mucho más bajo cuando la persona beneficia de un acompañamiento social dentro de la prisión y de una flexibilización de la condena con un seguimiento y una preparación para la reinserción al salir de la cárcel.”

Entrevistados: el siquiatra Bernardo Squiavetta; el filósofo y sicoanalista Miguel Benasayag, y François Bes, del Observatorio Internacional de Prisiones (OIP).

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