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Una población de 1.644 internos

Un funcionario de Villabona, condenado a 6 meses de prisión por golpear a un preso

1 de febrero de 2009

El trabajador agredió dos veces al interno, al que hubo que ponerle puntos en la mejilla, según el juez.

LA NUEVA ESPAÑA (IDOYA RONZÓN).- Un funcionario de la prisión de Villabona ha sido condenado a seis meses de cárcel por golpear a un preso en el interior del centro penitenciario. El Juzgado de lo penal número 4 de Oviedo le obliga además a indemnizar al interno con 300 euros y a hacerse cargo de todos los gastos económicos derivados del juicio.

Los hechos ocurrieron el 1 de febrero de 2007, entre las ocho menos veinte de la tarde y las nueve y cuarto de la noche, dentro de la cárcel de Villabona. Ese día, el funcionario, A. V. G., se encontraba trabajando cuando, tras un altercado en uno de los módulos, propinó al menos un puñetazo al interno Cristian Suárez Varela. Como consecuencia de la agresión, el recluso sufrió una herida en el pómulo izquierdo, por la que tuvieron que darle puntos. Le quedó una cicatriz de tres centímetros de longitud.

El interno negó durante el juicio que el funcionario le hubiera agredido. No obstante, el juez restó credibilidad al preso y condenó al trabajador penitenciario por un delito de lesiones. El recluso aseguró que las heridas se las había provocado él mismo, tras sufrir dos caídas fortuitas, una en el patio y otra en la celda. No obstante, según consta en la sentencia, el propio funcionario le aseguró al jefe de servicios de la prisión que había sido él quien le había agredido. «Le di una hostia yo -le espetó- porque estaba extorsionando a otros internos mayores del módulo».

Según el juez, la versión de A. V. G. no tuvo ninguna credibilidad. Tampoco la de otro funcionario, compañero del acusado, que declaró en el juicio como testigo. Este trabajador aseguró ante el juez que lo ocurrido entre el funcionario y el preso no fue más que «una discusión de padre e hijo», «una discusión en la zona de cancelas y un zarandeo». El trabajador había declarado, sin embargo, otra cosa el 21 de febrero de 2007 ante la administración penitenciaria. En aquella ocasión, el hombre manifestó que vio cómo el acusado empujaba y daba un rodillazo a Cristian Suárez en la zona de cancelas. Según añadió, las evidentes contradicciones con su nueva versión se debieron a supuestas presiones recibidas por parte del inspector de Instituciones Penitenciarias que elaboró el expediente sobre los hechos, que el juez calificó de «inverosímiles».

El magistrado da por probado que el funcionario agredió en dos ocasiones al interno. Sin embargo, uno de los ataques, en concreto el que le produjo una contusión en la ceja izquierda, quedó impune, ya que la fiscalía no formuló acusación por ella.

La sentencia critica la actuación de la fiscalía en el caso, que asegura que hubiera podido ser «manifiestamente mejorable». Según afirma el juez, se echaron en falta pruebas importantes para el asunto, como el interrogatorio en el juicio al jefe de servicios que estaba el día de los hechos en Villabona -que elaboró un informe «de indudable relevancia para el enjuiciamiento de estos hechos», apostilla-, o al psicólogo que trató al preso agredido, o al médico o la enfermera de guardia que lo atendieron. Por otro lado, el juez fija la condena en seis meses, y no en un año y nueve meses como pedía la fiscalía, por un supuesto error en la calificación efectuada por el ministerio público.

El fallo se apoya en las declaraciones efectuadas por el compañero de celda de Cristian Suárez. El recluso, G. T. C., aseguró que, aquel día, antes del recuento de las siete de la tarde, vio al acusado golpear con la mano a Suárez, a quien se había llevado hasta el que llaman «patio muerto». El interno añadió que, a continuación, su compañero fue conducido a la enfermería para que le curaran las lesiones. Poco tiempo después regresó, acompañado del acusado y de otro funcionario. Suárez Varela tenía una herida en la ceja, ya curada, y el pómulo abierto. Esta última herida sangraba, por lo que G. T. C. avisó por el timbre para que volvieran a llevarse a su compañero a la enfermería. El juez reconoce que es cierto que este testigo ofreció inicialmente una versión diferente de los hechos (a las ocho de la mañana del 2 de febrero de 2007, un día después de la agresión), pero da por buena la explicación que dio en el juicio: el interno aseguró que Cristian Suárez le dijo que no declarara, porque «no quería tener problemas».

SATURACIÓN

La cárcel de Villabona sufre una constante masificación. Según los datos del Ministerio del Interior, correspondiente a la semana del 23 de enero, el centro penitenciario asturiano cuenta con 1.644 internos, 272 de ellos preventivos.

CAPACIDAD

La capacidad operativa de Villabona, esto es, la posibilidad real de la cárcel de funcionar bien, es de 1.300 internos. La prisión tiene 840 celdas.

EN ALZA

Las cifras no paran de crecer. El 31 de diciembre de 2000, la cárcel de Villabona tenía 1.043 internos; en 2001, un total de 1.136; en 2002, esta cifra se elevó de nuevo, llegando a los 1.295; el 31 de diciembre de 2003 había 1.308 reclusos, y en 2004 se produjo un descenso hasta los 1.278, pero duró poco, porque en 2005 aumentaron a 1.353. El récord -desbancado ahora- llegó en 2006, con 1.402 presos.

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